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  • Omar Camilo

Teoría del éxito

Todo el mundo ama la idea del éxito.

Hay que aprender

a fracasar con estilo.


Todo el mundo ama la idea del éxito. Nadie conoce hasta que fracasa lo que cuesta tener éxito. De hecho, la mayoría de la gente no obtiene éxito porque simplemente temen tanto al fracaso que no intentan. Y el que no intenta no hay manera de que logre fracasar y muchísimo menos obtendrá el éxito.


Ahora bien, todos nos identificamos con el éxito. Amamos los concursos, las competencias deportivas y somos fanáticos de la salvación en todas las religiones posibles. Celebramos el éxito de los concursantes a los que apoyamos en cualquier competencia. Nos desvivimos como fanáticos de nuestros equipos deportivos favoritos y gozamos y sufrimos cada derrota y cada victoria.


En las religiones el éxito está en la llamada salvación y todos quieren obtenerla pero no todos quieren sacrificarse para obtenerla y muchas veces la manera más fácil de obtenerla es el arrepentimiento. O sea, no importa si no te sacrificaste toda la vida por obtenerla haciendo el bien, si al final te arrepentiste a tiempo puedes obtenerla, porque hay un sacrificio mayor que se hizo por todos nosotros que limpia el record de todo el mal que hayas hecho siempre y cuando te arrepientas a tiempo y todos tenemos esa bonita oportunidad.


Pero este escrito es mucho más simple, no entraré en esos temas escabrosos y profundos religiosos porque pueden tener tantos caminos eternos para ser discutidos, como religiones hay en el mundo. Depende de con quién hables en el mundo el debate será distinto y extenso.


Quedémonos entonces con el aspecto más simple.


Los intentos tienen siempre dos posibilidades, dos caminos. Intentas y fracasas o intentas y tienes éxito. Pero en definitiva sólo se llega a esos dos caminos intentando. Intentar lograr algo que queremos es el primer paso. Pero así como asumimos la responsabilidad de ese primer paso cuando lo decidimos tomar, muchas veces asumimos el fracaso como un golpe, como una oportunidad perdida por la eternidad, como si no existieran más oportunidades. Los fracasos son como algo definitivo, así como la idea del éxito. Que es definitivo, como si al alcanzarlo, nunca más fracasarás. Y el asunto es que hay que fracasar para lograr el éxito y una vez alcanzado intentar sostenerlo no es fácil y como intento al fin se puede volver a fracasar. Es algo así como un sólo camino pero es de dos vías con una U al final en la que regresas a intentarlo cada vez. La U es como el aviso de que tienes otra oportunidad podríamos decir.


Como humanos podemos llegar incluso a asumir los intentos de otra gente como nuestros. Es decir como los fanáticos que decimos: “Perdimos” o “Ganamos”; como si nosotros hubiéramos jugado el juego cuando solamente estamos como meros espectadores, pero el amor o la pasión por el juego nos hace sentir partícipes de. Lo mismo pasa cuando amamos a alguien. Los fracasos o los éxitos de la gente a la que amamos nos afecta directamente al punto de entristecernos o alegrarnos por ellos como si fuéramos nosotros mismos. Fácilmente ocurre por nuestro vínculo de amor con quien sea el o la sujeto, familia, pareja, hijos, etc.


Ese ha sido mi caso con respecto a mi familia y amigos. He asumido todo el tiempo el fracaso o sus fracasos como si fueran míos porque los amo. Cada vez que la familia o alguien de la familia fracasaba de alguna manera yo lo asumía como algo muy personal a nivel inconsciente y a veces conscientemente. Y el fracaso me estancó muchas veces. Sin embargo he aprendido durante mi camino, que fracasar no es el proceso, sino parte de él y que siempre tenemos que aprender a fracasar con estilo, a dejarlo ir y volver a la carga. En el momento en el que asumimos el fracaso como parte importante del proceso de vivir en ruta al éxito, todo fracaso se convierte en ganancia, porque lo has intentado e intentarlo es siempre el comienzo del camino.


Así que, como diría Don Cholito: ¡¡¡Encabulla, vuelve y tira!!!!


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